Ir al contenido

¿Qué hice cuando no sabía por dónde empezar en la música?

No tenía un plan (y estaba bien)

Hubo un momento en el que la música me llamaba fuerte pero yo no sabía qué hacer con ese llamado. No sabía qué aprender primero, no sabía si estaba “empezando bien”, no sabía si lo que hacía contaba como música de verdad.  Solo sabía una cosa: No quería ignorarlo. 

 

Lo primero que acepté: No tenía un plan (y estaba bien) 

Durante mucho tiempo pensé que entrar en la música requería un plan claro: 

  • Qué estilo iba a hacer
  • Qué instrumento dominar además de cantar que ya lo hacía desde niña 
  • Qué camino seguir (tocar, escribir, arreglar, producir) 

La realidad es que no tenía nada de eso. El panorama era amplísimo y a la vez muy poco claro. Lo único que tenía era curiosidad, ganas y muchas dudas. 

Aceptar que eso era suficiente fue el primer paso y con el ir buscando los pasos siguientes. 

Entendí algo clave: No saber por dónde empezar no significa que no debas empezar, significa que estás al inicio de un proceso vivo, y la verdad es que cualquier paso es un buen primer paso con tal de estar dándolo. 

 

Dejé de buscar “el camino correcto” 

Uno de los mayores bloqueos fue creer que había una forma correcta de empezar en la música. La escuela a la que pertenecí fue en principio muy de instrumentistas o escritores sean estos arreglistas, orquestadores y/o compositores, así que ese fue mi primer paso: Aprender a tocar el bajo. 

 Todo parecía apuntar a que existía un orden universal que si no seguías ya ibas tarde o mal, y aunque llevaba mi vida entera cantando, el bajo fue algo que llegó a mi en mi adolescencia, o sea que para una escuela tradicional que sienta a los niños a tocar piano o violín desde los 3 años no iba tarde; ¡Iba tardísimo!  

Me entregué a estudiar bajo dentro de este criterio de competitividad, rendimiento, y el saber que siempre estaba tarde con el instrumento, y poco a poco el instrumento se fue volviendo mi maestro no solo en la música sino en la vida. Me enseñó que cada proceso es una construcción para mi misma y que no hay tarde ni temprano, solo aparecer día a día a construir un poquito cada vez.   

No sin esfuerzo y varios desencantos, pude soltar poco a poco la idea de que el camino era uno solo y los resultados del proceso también eran esos mismos para todos los músicos y artistas, y la verdad es que no solo algo se alivió, sino que mi misma relación con la música y la creatividad se hizo mucho más fluida. 

Dejé de preguntarme: 

“¿Esto es lo que debería estar haciendo?” 

Y empecé a preguntarme: 

“¿Esto me acerca o me aleja de la música?” 

Ese cambio lo transformó todo. 

 

Me di cuenta que no tenía ni idea de dónde salían mis grandes metas; tal vez las venía observando como un deber ser entre los músicos: Ser artista, ser un instrumentista de alta competencia, ser músico de jazz, ser multi-instrumentista, ser una gran docente. Aunque ahí siempre estuvieron las canciones, no hacían parte de lo deseable porque no era el camino de la escuela a la que pertenecí y por ende no eran una meta. Eran más como un jardín secreto al que iba de vez en cuando en soledad a acostarme en el césped. 

 Dicen que adultar es desaprender, y creo que una vez fuera de la escuela a la que le debo mucho, mas que desprender, mi oficio se volvió el de deconstruir lo aprendido y re-enseñármelo desde un lugar más lúdico, como el que no tiene absolutamente nada que perder si las cosas salen mal. 

 

Empecé pequeño (mucho más pequeño de lo que imaginaba) 

No empecé con grandes metas. Empecé con cosas simples: 

  • Escuchar música con más atención 
  • Repetir una melodía en mi voz o en el bajo de oído sin entenderla del todo 
  • Jugar con sonidos 
  • Escribir ideas sin evaluar para qué servirían. 

Nada perfecto, todo muy real. Traté de que esta actitud me acompañara en mi práctica con el bajo, en mis ensayos con las diferentes bandas o agrupaciones de las que hacía parte. 

Aprendí que no necesitas avanzar rápido, necesitas avanzar con presencia. Lo que no sale lento, no sale rápido. Lo que no suena adentro, es difícil hacerlo funcionar afuera.   

 

Me di permiso de no saber para reaprender 

Uno de los gestos más importantes fue dejar de fingir que entendía cosas que no entendía. 

Sabía teoría pero no sabía del todo como sonaba lo que entendía 

No sabía muchos términos (ya se más, pero siempre faltará alguno)

No sabía explicar mucho de lo que hacía. 

Y en lugar de esconder eso, lo acepté. 

Porque aprender música no es demostrar que sabes, es permitirte aprender. 

 

Elegí la curiosidad por encima del juicio 

Cada vez que aparecía una voz interna diciendo: 

“Esto no es suficiente” 

“Esto no suena bien” 

“Esto no es serio” 

Intentaba responderle con curiosidad: 

“¿Y si le agrego otro instrumento?¿Y si armonizo?” 

“¿Y si pruebo otra vez?” 

“¿Y si no se trata de hacerlo bien al primer intento?” 

La curiosidad abre caminos que el juicio cierra. 

 

 

Apliqué lo básico cuando lo necesité (no todo de una vez) 

No me senté a reaprender y aplicarlo todo desde el inicio. Eso solo me habría abrumado. 

Aprendí cosas básicas cuando el proceso me las pedía: 

  • Algún DAW con sus cualidades más elementales de grabación para poder grabar mis prácticas instrumentales. (Hoy eso me permite producir mi música). 
  • Algo de teoría y técnica cuando una idea no avanzaba (eso me permite hoy en día darle contexto a todo tipo de ideas y tener caminos por dónde desarrollarlas) 

La música me iba mostrando qué necesitaba aprender en todo el sentido amplio de la palabra, no al revés. 

 

Entendí que avanzar no siempre se nota (o no como uno cree) 

Durante mucho tiempo sentí que no avanzaba, pero mirando hacia atrás, había cambiado mucho: 

  • Escuchaba distinto, 
  • Confiaba más en mis ideas, 
  • Me animaba a probar 
  • Resistía menos a la incomodidad. 

El crecimiento artístico no siempre es visible en el momento con cosas como que ahora tocamos más rápido. 

A veces se siente solo después como un proceso consolidado no solo de habilidades sino una nueva visión y actitud hacia la música. Y si..esto también trae muchos y mejores resultados en cuanto a interpretar y crear.


Empezar fue más interno que externo 

Aunque el paso visible fue activamente perseguir un proceso formativo y fue para mi un gran inicio que agradezco, un nuevo comienzo para mi no fue saber que sabía más. El nuevo inicio (y el más contundente) empezó cuando: 

  • Dejé de exigirme claridad como un proceso meramente intelectual y empecé a perseguir realmente la coherencia: Entender, escuchar, sentir y tocar/escribir como un proceso integrado. 
  • Me permití explorar asumiendo que no hay perdida si la exploración sale mal. La verdadera pérdida es no permitirme explorar. 
  • Acepté no saberlo todo porque eso quiere decir que hay más cosas por aprender. 
  • Y le di “repeat” (perseveré y aun lo hago) 

Eso fue lo que realmente marcó ese re-inicio. En este momento creo firmemente en que el chiste no es aprender más rápido las habilidades lo que hace a los buenos músicos. Los buenos músicos se hacen porque aprenden a autoenseñarse todo el tiempo, y lo hacen buscando siempre la coherencia (y así es como ganan sus habilidades que parecen excepcionales; con mucha presencia). 

 

Si hoy no sabes por dónde empezar 

Si estás leyendo esto y te pasa algo parecido, quiero decirte algo claro: 

No necesitas tener respuestas para comenzar. 

No necesitas sentirte preparado/a. 

No necesitas saber si “esto va a algún lado”. 

Necesitas escucharte y dar un primer paso honesto. Aunque sea pequeño es exactamente la forma correcta de empezar. 


En SongSpell creemos que el camino musical no se impone, aunque nosotros si lo podemos acompañar con herramientas técnicas y creativas que te acerquen más a esa coherencia. 

 

👉Si estás lista o listo para componer con más libertad, curiosidad y estrategia visita https://app.brinaquoya.com/palabraacancion e inscríbete a la Master Class de introducción de nuestro nuevo curso en Línea De la Palabra a la Canción: Laboratorio Songspell de Detonantes Creativos. ES GRATIS!  

  El curso completo estará a un precio muy especial por esta temporada con el código PALABRA-CANCION. ¡Aprovecha y no te quedes por fuera ya que este descuento será válido por tiempo limitado! 

Herramientas de IA para Músicos:Crea con alma y Tecnología
Descubre las herramientas de IA más accesibles y poderosas para músicos independientes. Potencia tu creatividad sin perder tu esencia artística.