He vivido y escuchado en mis amigos y colegas el conflicto entre estos dos caminos: O aprendes técnica, o cuidas la emoción de lo que haces en la música.
Como si entender más fuera a volver la música más fría y como si ponerle nombre las cosas pudiera quitarles verdad. Con el tiempo he observado que el problema no es ser bueno técnicamente, sino cómo nos relacionamos con esa técnica .
El miedo a que la técnica apague algo vivo: Nuestra sensibilidad
Cuando empezamos a estudiar técnica, es común sentir que algo se vuelve más rígido porque empezamos a corregirnos más, lo que nos lleva a dudar más algunas cosas antes de tocar, y en general el procesamiento de lo que estamos haciendo vienen mucho más desde el pensamiento.
Tanto estar en el pensamiento puede hacer que la emoción se sienta lejos, pero la técnica no vino a menoscabar nuestra sensibilidad, sino que vino a sostenerla.
La técnica no es el centro, es el soporte
La música no nace de la técnica, es verdad. La técnica es meramente la observación de las prácticas que espontánea, intuitiva y emocionalmente han surgido en la música, es decir, la técnica nace de una intención, una emoción, una necesidad de expresión.
En los procesos creativos, la técnica puede detonar los inicios, aparecer paralelamente con lo emocional, o también puede aparecer después, y todo para
ayudarte a decir eso que ya afloró de tu intuición y de tu emoción.
Cuando la técnica en si misma se vuelve protagonista, el propósito mismo de nuestras ideas puede encogerse, pero cuando se pone su servicio, la música se expande.
Aprender técnica en el momento justo
Algo que recomiendo mucho es soltar la creencia de que se aprende técnica “por si acaso”.
Aprendí cosas técnicas cuando el proceso musical y mis procesos creativos me las pedían, que es cuando las ideas no avanzan y se estancan, cuando algo no suena como lo estaba visualizando, cuando el estado anímico y emocional no es óptimo, y/o cuando las emociones han necesitado más claridad para ser representadas por el sonido.
Así la técnica tiene sentido para mi porque deja de ser teoría suelta y se convierte en herramienta.
Volver a sentir después de entender
A veces, después de aprender algo técnico me doy un momento para volver a tocar sin pensar, es decir, me doy el espacio para que eso que acabo de comprender ahora ocupe un espacio más amplio en mi sentir (entendido como sentido y como emoción).
Entender algo no significa que tengas que aplicarlo conscientemente todo el tiempo, implica un nivel de comprensión más profundo en el que haya una asimilación en la emoción y en la intuición. Casi como volver lo que comprendemos ahora en una sensación que podamos evocar y en la que la emoción tenga un espacio para moverse sin que la mente la esté corrigiendo.
Menos reglas, más intención
Las reglas pueden orientar porque a la larga son un compendio de cosas que ya sabemos que funcionan y nos ayudan a no estar perdiendo el tiempo inventando la rueda o descubriendo el agua caliente. Sin embargo las reglas también tienen montones de excepciones y por eso no hay que entregarles el 100% de nuestras decisiones.
Cuando te enfrentes a un proceso de aprendizaje de técnica musical, trata de preguntarte:
- ¿Esto me ayuda a expresarme mejor?
- ¿Esto acompaña bien lo que quiero decir/expresar?
- ¿Esto suma o me limita?
Si una regla apaga la emoción, juega con las limitaciones que ella te propone, ya que muchas veces, de las limitaciones surgen las mejores ideas. Además, notarás que esto te lleva a familiarizarte con una manera de sonar y de sentirte que puedes usar en el momento que lo necesites.
La emoción también se entrena
Muchos hemos pensado que la emoción es algo que simplemente “aparece”, sin embargo, podemos entrenarnos cada vez más para disponernos a poderla generar a través de:
- La escucha atenta y activa
- Estando más presentes en nuestro cuerpo
- Entendiendo la técnica musical como una herramienta de juego
- Creando sin juicio constante.
La técnica y la emoción no son opuestas, sino que son aliadas cuando encontramos la manera en la que ambas se complementan.
Tu sensibilidad es el punto de partida
Antes de aprender técnica, ya tienes algo valioso: Tu forma de sentir. La técnica puede ayudarte a darle forma sin intentar reemplazarla.
Si sientes que al aprender algo te alejas de lo que te importa, no significa que la técnica sea mala. Tal vez necesitas otro ritmo, otro enfoque, u otro acompañamiento.
Aprender sin endurecerte
Aprender técnica no debería endurecerte sino que debería darte más libertad, más opciones, más claridad y más confianza.
En SongSpell creemos que la técnica no se impone sino que se integra, y cuando se integra con cuidado la emoción no se pierde sino que se vuelve más clara.
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